Mi colección lentejas nace de un gesto: llenar los bolsillos de lentejas en fin de año para llamar la abundancia y la prosperidad para el siguiente año.
Un puñado pequeño, casi invisible, que guarda la promesa de la abundancia; de este ritual íntimo surge esta colección: volúmenes que se repiten sobre el metal como pequeñas semillas, que representan deseos e intenciones para nuevos tiempos.


















